La Armada Imperial Japonesa fue una de las más poderosas flotas de combate durante la Guerra del Pacífico, e incluso de toda la Segunda Guerra Mundial.
El servicio aéreo de la Armada Imperial era una de las más potentes fuerzas aéreas existentes en ese momento, e incluso se podría decir que, compuesta por la élite de los pilotos de Japón, sometidos a un férreo entrenamiento y disciplina, era la fuerza más efectiva.